Frente Seguridad Social Santo Domingo Norte

Mi Seguridad Social no es para mendigar La seguridad social es la protección que una sociedad proporciona a los individuos y los hogares para asegurar el acceso a la asistencia médica y garantizar la seguridad del ingreso, en particular en caso de vejez, desempleo, enfermedad, invalidez, accidentes del trabajo, maternidad o pérdida del sostén de familia.

Sólo el 20 por ciento de la población mundial tiene una cobertura adecuada en materia de seguridad social mientras que más de la mitad no dispone de ninguna forma de protección social. Aquellos que no están cubiertos tienden a formar parte de la economía informal, por lo general, no están protegidos en su vejez por la seguridad social y no están en condiciones de pagar sus gastos de salud. Además, muchas personas tienen una cobertura insuficiente, esto es, puede que carezcan de elementos significativos de protección (como la asistencia médica o las pensiones) o que la protección que reciben sea escasa o presente una tendencia a la baja. La experiencia muestra que la gente está dispuesta a cotizar a la seguridad social, siempre y cuando ésta satisfaga sus necesidades prioritarias.


Los grupos más vulnerables que no forman parte de la fuerza de trabajo, son personas con discapacidad y personas mayores que no pueden contar con el apoyo de sus familiares y que no están en condiciones de financiar sus propias pensiones

¿Qué es la Seguridad Social y por qué es tan importante?
La Seguridad Social es un sistema público que tiene como objetivo asegurar a la población una serie de prestaciones mínimas que la proteja en caso de necesidad, como puede ser una enfermedad, ante la situación de desempleo o ante la jubilación.
El sistema de la Seguridad Social es público, ya que lo proporciona el propio Estado. Los fondos necesarios para financiar estas prestaciones se obtienen de las cotizaciones sociales, que son unas aportaciones que realizan tanto los trabajadores como las empresas.

Modalidad contributiva y no contributiva
Estas aportaciones que hacen empresas y trabajadores permiten definir las dos modalidades de actuación de la Seguridad Social: la modalidad contributiva y la no contributiva.
Mientras que la primera requiere cotizar a la Seguridad Social durante un número determinado de años para poder recibir la prestación (15 años en el caso de las pensiones); las prestaciones no contributivas son más de tipo asistencial y se dirigen a todo tipo de personas, hayan cotizado o no.

Tipos de regímenes de la Seguridad Social
Las personas que cotizan a la Seguridad Social se integran en distintos regímenes en función de la naturaleza de su trabajo o actividad económica. Por una parte encontramos el Régimen General, que lo forman los trabajadores por cuenta ajena, es decir, los que trabajan para una empresa que no les pertenece.
Por otro, están los Regímenes y sistemas especiales, formados por las personas que desarrollan una actividad económica con características especiales y diferenciadoras. Hay varias modalidades, entre ellas:
·       Régimen Especial de Trabajadores Autónomos (RETA): formado por aquellos que trabajan por cuenta propia, es decir, en su propio negocio.
·       Sistema Especial de Empleados del Hogar: comprende a las personas que realizan servicios retribuidos, como tareas domésticas o cuidado de personas en el ámbito del hogar familiar.
·       Seguro escolar: acoge a los menores de 28 años matriculados en 3º y 4º de ESO, Bachillerato, ciclos formativos y estudios universitarios.

Tipos de prestaciones
La acción protectora de la Seguridad Social es enorme. En nuestro entorno estamos rodeados de personas que se benefician de la misma. Por ejemplo, nuestros abuelos que cobran una pensión de jubilación cada mes o el amigo que perdió su trabajo y este deberia estar cobrando la prestación por desempleo.
El bienestar social generado por la Seguridad Social es muy importante en los tiempos que corren. Sus prestaciones se pueden materializar de diversas formas. Veamos las principales:
– Prestaciones directas. Son aquellas mediante las cuales las personas reciben un servicio de asistencia sanitaria, prestaciones farmacéuticas o servicios sociales.
– Prestaciones económicas. Aquí encontramos los subsidios (incapacidad temporal, riesgo durante el embarazo o lactancia, cuidado de menores afectados por enfermedades graves…), las pensiones (por jubilación, por incapacidad permanente, por muerte y supervivencia o extraordinarias), las indemnizaciones (por lesiones permanentes, por incapacidad permanente parcial o por fallecimiento) y otras como las prestaciones para la protección familiar, el desempleo, el auxilio por defunción o por viudedad.
Como vemos, la acción protectora de la Seguridad Social es un ejemplo de elemento del Estado del Bienestar característico de sociedades que garantizan un nivel mínimo de vida a su población.